La palabra ‘laicismo’

28 11 2010

La derecha mediática se esfuerza una y otra vez en crear problemas donde no los hay, crear alarmas para advertir de una imaginaria insostenibilidad continua de la situación cuando gobiernan los socialistas en este país, caso que para ellos es anómalo. ¿Y cómo lo hacen? Pues con el lenguaje, con la utilización de palabras gruesas que intentan definir cualquier acción de gobierno, cualquier postura política no afín a ellos, o simplemente para meter miedo al ciudadano.

Ese lenguaje además se acompaña con caras agrias, una desmedida contundencia a la hora de decirlo, o como ocurre en algunos canales de TDT, y una vez que el compadreo se ha llevado a un límite obsceno, se profieren insultos y mentiras ante el primero que se posa en el debate.

Ahora, y tras la visita del Papa, quien se despachó a gusto antes de aterrizar intentando hacernos creer que en el España los cristianos están perseguidos, se ha acuñado una expresión que nuevamente viene a crear un problema que no se palpa en las calles, pero que intentan meter los dedos en los ojos al gobierno, a la izquierda, y poner un granito de arena más para crispar a la sociedad. Este nuevo término es el de LAICISMO AGRESIVO.

He tenido claro siempre que muchos debates se terminarían rápidamente con el diccionario de la RAE delante, y es que si nos vamos a consultarle tenemos que:

laicismo.

(De laico).

1. m. Doctrina que defiende la independencia del hombre o de la sociedad, y más particularmente del Estado, respecto de cualquier organización o confesión religiosa.

Textual. Así es como definen los académicos esta palabra. Y a la vista de ello, sí, soy laicista. Respetuoso, con la convicción de que la religión católica está presente en muchas expresiones culturales y artísticas, en nuestras fiestas, y forman, en cierta manera, parte de la tradición. Pero eso no me impide ser un laicista.

Pero lo que pasa es que a la derecha el término no le parece demasiado brusco, entonces le añaden el “agresivo” por si había alguna duda. Esto ya descalifica a quien lo dice, ya que si que soy laicista, pero no agresivo al igual que no lo es el gobierno, porque no se defiende esta doctrina mediante la violencia, es donde viene la manipulación. Pero usan esta combinación de palabras porque da más miedo.

Por tanto, por mucho que diga el Papa, Rouco, Martínez Camino o cualquiera de sus guardianes de la rancia derecha mediática, defenderé ese laicismo, no agresivo, radical quizá.

Laicismo radical…me gusta.

 





Votar es un placer, claro que sí!!!

17 11 2010

La Joventut Socialista de Catalunya nos ha alegrado el día con un video de campaña, de su campaña para las elecciones al Parlament, que me rece mucho la pena. No quiero quedarme con la anécdota, y si quiero buscarle un trasfondo y una enseñanza muy válida para estos tiempos que corren.

Ese video me ha dado hoy un soplo de frescura, de atrevimiento, de buen rollo y de ilusión que no lo he conseguido en mucho tiempo, y en estos tiempos que vivimos es algo muy bueno!!

Basta ya de complejos, dejemos el corazón al aire y que todo el mundo vea qué somos, que no nos va a callar ningún tertuliano de tres al cuarto llamándonos puercos, guarros o todas aquellas cosas que él mismo ve cuando se mira al espejo cada mañana.

Mis gracias y enhorabuena a los compañeros de las JSC.





¿En qué consiste el liderazgo?

7 11 2010

Nunca pasa desapercibida ni una de las cosas que Felipe González dice en sus apariciones públicas. Quizá sea porque durante 14 años ha sido Presidente del Gobierno, y su experiencia y trayectoria le doten de un valor añadido a todas sus palabras. Pero en esta ocasión yo me voy a quedar con lo que, seguro, no va a trascender tanto ni va a dar más qué hablar.

En la extensa entrevista que publica hoy El País, Juan José Millás le pregunta sobre lo que Felipe entiende por liderazgo.

En realidad antes de leer la respuesta ya sabía más o menos por donde iba a ir, y no me he equivocado, porque en el 23 Congreso de JSE que se celebró en el año 2007, en el discurso de la inauguración, Felipe González nos definió el liderazgo como “la capacidad de hacerse cargo del estado de ánimo de los demás”.

En esta entrevista viene a decir eso y algunas otras cosas más, como por ejemplo la importancia de que el liderazgo sea optimista, que el líder no sea voluble al éxito o al fracaso. Y todo eso se consigue únicamente creyendo en ello, ofreciendo algo a los demás, y algo que aunque requiera esfuerzo merecerá la pena.

Quizá sea él quien mejor lo explique, por eso os dejo el extracto de la entrevista al que me refiero en este post.

-Me lo han preguntado muchas veces. Recuerdo una vez que lo hicieron al mismo tiempo a Václav Havel, a Fernando Enrique Cardoso, a Clinton y a mí, en un seminario en Praga. Nos dijeron: “Ustedes han estado en el poder, han sido responsables políticos de relevancia, ¿nos pueden definir el liderazgo político?”. En diez minutos cada uno, claro, porque era el cierre del debate. La verdad es que el que más preparado estaba era yo porque me lo habían preguntado ya tantas veces en el largo tiempo que llevaba fuera del poder que había hecho una reflexión compacta para meterla en diez minutos. Clinton era el último que intervenía. Él iba tomando sus notas para articular su respuesta. De pronto le entra por la traducción lo que yo estaba diciendo, presta atención y empieza a tomar notas y a darme con su mano en la rodilla, porque la explicación le convenció. ¿Cuál es el misterio del liderazgo en general, no solo en política? Hay algunas características fundamentales: Una, no puede ser líder quien no tiene capacidad, y/o sensibilidad, para hacerse cargo del estado de ánimo de los otros. Si no te haces cargo del estado de ánimo del otro, el otro no te siente próximo, siente que no lo comprendes y no te acepta como líder. Dos: no hay liderazgo si no cambias el estado de ánimo de los demás, de negativo a positivo o de positivo a más positivo, lo que comporta creer de verdad en el proyecto que ofreces, creer de la manera menos mercenaria posible porque te da más fuerza. Y la capacidad de transmitir ese proyecto como un proyecto que enganche a los demás, que comprometa a los demás cambiándoles ese estado de ánimo del que previamente te has hecho cargo. Pero tiene que ser un proyecto que le permita a la gente pensar que, aunque le pidas esfuerzos, ese esfuerzo tiene sentido, y le convence quien se lo pide porque ve que se lo cree. Y se lo cree de manera no mercenaria. Pero uno tiene que creer en lo que está haciendo. Por ejemplo, aquí se está haciendo sustancialmente lo que se tiene que hacer, aunque discrepo en algunas cosas. Al mismo tiempo, no se cree que lo que se está haciendo es lo que nos gustaría hacer, porque es el señor mercado el que lo impone. Por tanto, nos estamos sacrificando porque hay algo que no tenemos más remedio que hacer. Eso, hasta te lo pueden agradecer, pero no da suficiente credibilidad al liderazgo. Por eso creo que hay una crisis de credibilidad. La sociedad se ha complejizado mucho, pero el arte de gobernar es algo más que la administración de las cosas. Es la capacidad de hacer de una sociedad plural en las ideas, diversa en los sentimientos de identidad, y contradictoria en los intereses, un proyecto común que interese a todos en mayor o en menor medida. Ese es el arte de gobernar el espacio público que compartimos. Gobernamos la complejidad, pero además gobernamos, hipotecados por esa complejidad, sin un proyecto que enganche al conjunto de los ciudadanos.





Intentando hablar de infraestructuras

13 10 2010

Es posible que hablar de infraestructuras no resulte lo más divertido del mundo, lo sé, pero esto responde a una propuesta de un amigo, que me reta a hablar de ello de un modo lo más ameno posible. Bien es cierto que podía haber empezado el post así: “de infraestructuras me manda escribir Chuchi, jamás me he visto en tal aprieto….”, pero quedaría demasiado pedante.

Podría intentar comparar algunos datos, como que de los 33.000 kilómetros de carreteras y autovías que tiene Castilla y León, 22.000 son responsabilidad de la Junta de Castilla y León y de las diputaciones provinciales, y que resulta latente para todos los ciudadanos que solo se nota “movimiento” en los 11.000 que controla el Ministerio de Fomento, pero quizá no resulta muy ameno.

Quizá podría uno citar un montón de ciudades que ya tienen autovía para comunicarse con todo su entorno, como es el caso de Salamanca, que ahora está unida con Cáceres, Ávila y Zamora…eso si, con autovías del Estado. Pero todo esto ya está hecho, y quizá la comodidad de la Autovía entre Zamora y Tordesillas nos haya hecho olvidar las épocas en que no estaba hecha.

Podemos citar el plan ferroviario más importante de los últimos tiempos que se ve reflejado en la mayor inversión que el Estado ha hecho en Castilla y León en toda su historia, pero tampoco es plan de meterse en ese berenjenal.

Lo que si que nos daría pena es pensar en todo lo que la Junta debía invertir y no invierte. Porque no resulta agradable que Castilla y León tiene un número de autovías de titularidad autonómica irrisorio, y porque da pena ver el estado de muchas de las carreteras que forman esos 22.000 km. Ni siquiera resulta divertido ver como todo el mundo ve caerse al heptacampeon del Tour de Francia, Lance Armstrong, en una carretera dependiente de una diputación en la que no se distingue la calzada del arcén.

Así que Chuchi, te tengo que dar la razón, no resulta divertido…pero déjame que haga un último intento:

Salgo de Monzón, por la A-67, hasta Palencia. De ahí hasta Zamora por la A-62 y la A-11para comer uno arroz a la zamorana. De ahí por la A-66 para comer un farinato en Salamanca. Y termino en Ávila comiendo un chuletón, ¿qué te parece? Es más, dentro de unos años, no muchos, podemos empalmar en AVE con Segovia, y de ahí a Ponferrada a rematar con un botillo.

Al final si que va a ser divertido!!!

 





Llega el otoño…

7 09 2010

Quiero recuperar un post de hace un año, que con los primeros fríos…


El “senado de sabios” que se sienta a la solana que hay al lado de mi casa asegura que todavía tiene que calentar algún día. Pero pasa San Antolín y cambia el tiempo. Ya llega la normalidad, la anhelada normalidad, los niños vuelven al cole, la TV estrena su nueva programación, la liga arranca y con ello el sonido del carrusel… Son todos esos pequeños indicativos de que un nuevo verano se nos escapa.

Poco a poco mi pueblo se va quedado como siempre, vacío. El bullicio que ha regado la cuesta de la panadería se va, dejando paso a parcos “hola” que salen de bocas tapadas por la toquilla. Las cáscaras de pipas en la plaza dejan paso a hojas secas que ningún niño va a descolocar. Pronto el olor de las primeras glorias que se encienden impregnarán las calles de un olor a hogar de invierno, un hogar que se ve con destellos naranjas que escapan de entre los cuarterones cerrados de las estufas.

Quienes hace años dejaron esto para buscarse la vida al ruido de las fábricas del norte vuelven a la ciudad que les acogió, dejando las aceras libres de coches familiares con matrículas de Bilbao cargadoss hasta arriba de lechazos y chorizos del pueblo.

Y eso es, vuelve la rutina, la normalidad, ¡bendita normalidad!





Un futuro extraño

10 05 2010

Cuando uno piensa en su futuro suele tener proyectos vitales, laborales, familiares… pero cuando eso se engloba dentro del porvenir de una sociedad, y más concretamente en la suerte que corre una generación, se le plantean a uno problemas ideológicos.

En este post he rescatado una viñeta que publicó El Roto en el diario El País hace aproximadamente 3 años, y que en el contexto de la crisis adquiere una vigencia casi premonitoria.

Y es que no puedo esconder mi preocupación ante el futuro, y el problema que la excesiva explotación del capital humano puede acarrear para quitarle Europa la personalidad que tiene.

Pero mi pregunta es: ¿podremos, como generación, ofrecer a nuestros descendientes el mismo bienestar que hemos recibido nosotros?

Necesitamos inmigrantes, necesitamos gente que venga a incorporarse a nuestra sociedad en igualdad de condiciones y que nos hagan ser grandes como lo hemos sido, con su formación y cuidando la integración de las segundas y terceras generaciones. Esto es una de las cosas que pueden sostener el equilibrio demográfico de nuestras sociedades, vitales para mantener nuestro estado del bienestar.

En primer lugar, cada vez es más difícil hacer compatible la vida laboral y la vida familiar, lo cual hace cada vez más difícil tener descendencia. La incorporación, todavía más, de la mujer al mercado laboral es necesaria, pero para ello el estado debe dar todas las facilidades del mundo para que así sea, y se puedan tener hijos, y estén atendidos mientras los padres y madres estén trabajando.

Es necesario además reflexionar sobre la viabilidad del sistema público de pensiones. Por ideología nunca renunciaré a él, de modo que debemos reflexionar sobre su mantenimiento, tener en cuenta el cambio en la pirámide de población, y que cada vez nuestra esperanza de vida es mayor. Por tanto, puestos a no renunciar a los avances sociales, a la protección de los que menos tienen y a las políticas públicas que cohesionan la sociedad, debemos hacer algo, ¿subir los impuestos quizá?

Esto es un resumen de lo que nos puede solucionar el futuro: igualdad, políticas públicas, políticas sociales, integración, educación…. ¿a que me suena esto?

Se aproximan tiempos apasionantes, y las próximas décadas serán cruciales para mantener nuestra sociedad tal y como la conocemos.

Yo esto no me lo quiero perder, no quiero que esa viñeta de El Roto se convierta en realidad.





Un pacto difícil

28 04 2010

Es un clamor que la sociedad española quiere un pacto educativo entre toda la comunidad de profesionales y usuarios, y entre todos los partidos políticos más importantes. Eso, en la práctica, requiere ese pacto entre las dos fuerzas políticas que tienen posibilidades reales de llegar al gobierno.

Esto terminaría con esa cultura que hay en España de que cada gobierno trae bajo el brazo su ley de educación, y de esa manera se le da a la educación en este país una continuidad.

Yo no creo que el sistema educativo sea malo, pero si que es mejorable. Cada ley ha traído aciertos, por supuesto, peor no es de recibo que no se le pueda dar un toque de consenso.

Por eso, el Ministro Gabilondo ha intentado coger al toro por los cuernos, pero tras ponerse de acuerdo con casi todo el mundo, el PP se retira de ese acuerdo. El Ministro dijo que nadie esperase encontrar su programa electoral en la propuesta de acuerdo. Así ha sido, pero como en el fondo las coincidencias son mucho mayores, se me ocurre que podemos resumir la negativa del PP a llegar a un acuerdo en tres motivos:

1.- La supuesta “libertad de las familias”. Es decir, lo que traducido al lenguaje que todo el mundo entienda pero que el PP no se atreve a admitir, lo que viene siendo la libertad de los centros elijan qué familias quieren en su colegio. Es decir, que entre todos paguemos una educación elitista.

2.- La libertad para escoger la lengua en la que estudian los niños. Bien, aquí hay un poco de demagogia, porque si es cierto que es una suerte, para un niño catalán o valenciano, poder dominar dos lenguas desde el principio. Porque no hay ningún niño en Cataluña, Baleares, Valencia, Navarra, Euskadi o Galicia, que al acabar el cole no sepa castellano.

3.-La más triste, es que el PP no quiere servir en bandeja a nadie un pacto sin que sea él quien gobierna en España.

Así es, por tanto, como se explica que el PP, a pesar de estar de acuerdo con el texto en un porcentaje muy muy alto, no llegará a un consenso tan fácilmente. Ya lo ha dicho el ministro, que ve imposible que el PP entre en un pacto, porque no ve su programa electoral en ese acuerdo.